jueves, 25 de enero de 2018

Accidentes en carreteras peruanas

En el Perú se calculan entre 2 500 y 3 000 muertes anuales ligadas a accidentes de tránsito en la última década 1, con una proporción de 10 muertes por cada 100 mil habitantes (un promedio anual similar a las muertes por terrorismo en las décadas del 80 y 90). Si comparamos este ratio per cápita es mayor que el de Francia (6.4 muertes / 100 mil hab - 2012) y Alemania (4.7 muertes / 100 mil hab) pero muy similar si se compara con Estados Unidos (11.4 muertes / 100 mil hab). Sin embargo, si tenemos en cuenta la tasa de motorización peruana (10 vehículos / 100 hab[1]) es muy inferior a la de Francia (50 veh / 100 hab), Alemania (60 veh / 100 hab) y Estados Unidos (80 veh / 100 hab), notamos que la peligrosidad del sistema de transporte peruano y de los vehículos es casi 10 veces mayor.

Fig. 1. Evolución de las muertes por accidentes de tránsito en el Perú. Fuente: Policía Nacional, citado en el reporte global de World Health Organization 2013 y MINSA).

Fig. 2. Tendencia de fatalidades en accidentes de tránsito en el Perú y otros países (Fuente: Policía Nacional del Perú, citado en el reporte global de World Health Organization 2013 y MINSA).

Fig. 3. Tendencia de fatalidades en accidentes de tránsito en el Perú y otros países en función del parque automotor (Fuente: Policía Nacional del Perú, citado en el reporte global de World Health Organization 2013 y MINSA).

Uno de los objetivos para mejorar el desempeño en el servicio del transporte terrestre ha sido la creciente concesión de las carreteras en el Perú, las que han ido cediendo su administración a empresas del sector privado siguiendo prioritariamente las condiciones de demanda apropiada (Índice Medio Diario, IMD), aunque muchas de ellas permanecen aún bajo la administración del Estado debido a su reducido nivel de tráfico; sin embargo, pese a las mejoras en la conservación vial, la tasa de accidentes no ha tenido mayor variación, e inclusive, según los Informes de Desempeño de OSITRÁN (www.ositran.gob.pe/carreteras.html), el número de accidentes ha ido en aumento en la mayor parte de las concesiones, esto debido principalmente al aumento del tráfico originadas por la mejora de la infraestructura vial y por las mayores necesidades de desplazamiento.

Si se analizan los informes de desempeño de concesión de carreteras, no se puede encontrar ninguna vinculación entre las penalidades o un mal desempeño operativo versus las tasas de accidentes ni la accidentabilidad, ni siquiera se esbozan acciones ligadas a tomar por el Concesionario o el Ministerio de Transportes y Comunicaciones para disminuir la tasa de accidentes. El número de accidentes no es más que un simple dato estadístico.

En los Informes de Desempeño de OSITRÁN, se incluyen dos conceptos asociados que se definen de la siguiente forma:

Seguridad Vial: Está definido específicamente en como el cumplimiento de los requerimientos de señalización, geometría y de estado de la vía. No hay una asociación con el estudio de Puntos Negros (lugar donde se producen frecuentemente los accidentes) ni con el análisis causal de los accidentes de tránsito.

Accidentes: Describe la evolución de los accidentes en la carretera concesionada, el número de muertos y heridos, y un análisis de las causas que lo han provocado. Los informes indican que casi más del 90% de las causas de los accidentes se deben a la conducta del chofer, más del 5% de la conducta de los peatones, y no se registran casos de causas debido a la infraestructura, probablemente a que la fuente del análisis sea el mismo concesionario.

El último accidente en el tramo conocido como el Serpentín de Pasamayo donde murieron más de 50 pasajeros[2] debido al despiste de un bus de transporte interprovincial, ha avivado el debate de lo que se debe hacer para disminuir la tasa de accidentes en las carreteras. De manera específica sobre este caso, se pueden proponer las siguientes acciones:

1.   Contractual: Vincular los contratos de concesión de carreteras a parámetros que permitan monitorear los indicadores de accidentes viales, y ajustar el desempeño a evoluciones de dichas tasas. Para tal efecto se recomienda incorporar una adenda a todos los contratos de concesión de carreteras del MTC.
2.   Gestión Vial: Debido a las limitaciones de velocidad de la vía y a la limitada capacidad de circulación, debe controlarse la cantidad de vehículos que ingresan a la vía.
3.  Infraestructura Vial: Es posible incorporar un tercer carril de sobrepaso para ambas direcciones en diferentes tramos. En los tramos más sensibles (como la Curva del Diablo), se deberá fortalecer la señalización, los reductores de velocidad de calzada, guardavías con atenuadores de impacto, protecciones con estabilización de taludes. La supresión de la vía debe ser estudiada técnicamente, debido a que el costo de una carretera es alto para la sociedad en su conjunto. La alternativa de construir un tercer carril en cada sentido en la “Variante” también es factible, pero dependerá de los análisis Costo-Beneficio.
4.   Control Vehicular: Los vehículos de transporte público y de carga deben incorporar un GPS vinculado con la central de operaciones de la Concesionaria, lo que permitirá vigilar los excesos de velocidad. También se pueden incorporar paneles con cinemómetros que permitan indicar la velocidad de los vehículos mientras transitan por la carretera asociado a un sistema de videovigilancia.
5.    Cultura de Seguridad Vial: Evaluar el comportamiento y la conducción en los tramos de alto riesgo, y evaluación permanente de puntos negros y puntos críticos de la carretera.

Conclusiones:

-   Los accidentes viales no son fortuitos, suceden por la falta de previsión y de involucramiento de los principales actores en el control de carreteras.
-     Para definir soluciones adecuadas a cada concesión, es necesario realizar análisis profundos de las condiciones en las que se han producido los accidentes de tránsito.
-     Es necesario incorporar la tasa de accidentes al desempeño operativo de las concesiones de carreteras.
-    Las decisiones de clausurar carreteras o construir nuevas vías debe valorarse técnicamente, desde la factibilidad de ingeniería y de costo-beneficio.
-      Es necesario establecer políticas y acciones en todos los niveles de la sociedad relativos a la cultura vial.



[1] La tasa de motorización resulta de la proporción entre vehículos motorizados y población total del país.
[2] El Comercio, 04.ene.2018. Pasamayo: lista completa de los fallecidos en caída de bus

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